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ANTOLOGÍA 50 MUJERES A 50 AÑOS DE…

LIBERTAD MANQUE

Ngillatun 

Fueron sus gritos 
los que amordazaron mi historia 
borrando las huellas. 
Hubo tantas excusas 
que hasta un canto fúnebre tuve que cantar. 
Mientras en la oscuridad 
mi cuerpo- territorio 
era incendiado con el küme newen. 
Era la abuela Aurora, 
quien atizaba el futa kütral 
que desde mis adentros erupcionó 
y se me abrieron los ojos y pude ver 
y se me abrieron las venas 
y fui rio, lago, trayenko, mar, fui 
y esparcida por toda tierra, lluvia fui 
mi voz se quedó en el murmullo del agua 
y en el eco que deja al pasar. 


Tañi folil 

Soy hija del exilio, 
escondida, amordazada crecí 
perdida 
cubierta de llagas 
tal vez no sanen. 
He deambulado por todas partes 
Silencio, silencio, silencio 
sangre dibuja mis huellas 
ensangrentadas tengo las manos 
busco tañi folil. 
Hay quienes niegan mi verdad, 
y cargándome la vergüenza 
se burlan. 
Yo nací como una mala noticia, 
rasguñé la tierra 
hasta desenterrar 
el camino de vuelta 
y me puse de pie 
Inche zomo mapuche ngen, dije. 
Y no les importó, ellos rieron rieron. 


ÑUKE MAPU 

Madre te despojaron, 
y crucificándote, 
aún estrujan tus venas. 
Es extraño sentir que camino 
mientras el espíritu se me afloja, 
es que en este despertar tardío 
los abuelos se alzan 
tomando su lugar. 
Y no importa donde vaya 
ni el abismo por donde caiga, 
el vestido me arremango 
y empuño mi raza. 
La sangre no coteja 
es pie que hace camino, 
la sangre no se detiene, 
la lucha no termina. 
Te llamaron salvaje 
la tierra de los sin alma, 
legitimando horrores 
usurparon tu heredad, 
pero no pueden arrebatarte la grandeza. 
Y hoy la queja del grillete 
deja surco de esta agonía. 
Pueden talar tus bosques, 
enjugar los ríos, 
pero ni el ultraje ni la humareda 
podrán acabar con nuestra sangre. 
Madre, aquí estamos tus hijas. 




MAPU ÑUKE 

Ñuke… txitxagetugeymi am 
Küruzmageymi ka 
Ka petu kütxukaniegey 
Tami mollfüñ. 
Kagentumeken tañi txekan 
Müñaluwmeken ñi püllü mew 
Tañi genezuamün mew zugu ta tüfa. 
Ka petu witxapüray 
Ñi fücha ke cheyem 
Ñi anüpayal tüfa mew. 
Chew rume ga miyawan may 
Chumgechi txanan rume 
Ziwaltuan tañi takun 
Müñalayan tañi mogen. 
"Mollfüñ tañi felen mew 
Ka rüpülniey tañi namun 
Mollfüñ ka llaikelay 
Petu afno chi weychan mew. 
Awkanche tati pipiyegeymi 
Püllügenolu ñi mapu 
Anümpalu ñi wezake zuguegün 
Tami eymigeafulu 
Kom tuñmaymew egün 
Welu ta tuñmagelayaymi 
Tami küme fütxachegen. 
Tüfa fey re zuamtuniegetuy 
Chumgechi tayiñ txarikagen 
Guyügelayay tayiñ kutxankagen 
Chumgechi apümkallele rume ta 
Mawizantu, lewfü kom 
Chumgechi awükan rume 
Apümlayay ta mollfüñ 
Tüfa tayiñ mülen iñchiñ ñuke 
Tami pu zomo püñeñ. 


Regreso 

Mi huella se va borrando 
a cada paso que doy, 
las sombras siempre las sombras, 
bocas hambrientas que muerden 
en lo oculto, 
en la distancia 
sumisa al olvido quedo 
sumisa como el llanto al dolor. 
Sin tiempo, 
arrinconada, 
cabizbaja, 
vuelvo. 
Vuelvo a la mano blanca 
vuelvo al vaso de agua 
a mi muerte. 
Vuelvo como siempre, 
vuelvo como siempre. 


Somos la tierra 

                                                               "Entonces, el kuze kütral cobijaba nuestro paso 
                                                                                    y la noche nos envolvía en su silencio" 

Y así de generación en generación 
han cargado nuestras espaldas de culpas, 
desarmando el telar 
han cortado sus hebras 
enterrando el inmemorable witral. 
Y vamos cayendo y cayendo 
por los abismos que ellos han cavado 
¡sin ni siquiera mirarnos, sin ni siquiera mirarnos! 
pero desde lo profundo 
los antiguos espíritus zurcen las cicatrices de los bosques 
día tras día 
año tras año. 
Envejecen las hojas, 
mi piel, 
mi newen. 
¡Silencio, silencio! 
Me extravío en el recorrido del verbo 
sin poder encontrar el hilo que me diste abuela. 
¿Cuánta sangre abuela, cuánta sangre derramada! 
¿Cómo pasaremos esta larga noche sin fogón? 
Dime abuela ¿dónde está el camino de mis ojos? 
¿dónde el descanso para mis huesos? 
Descalzos, descalzos hemos librado 
la falta de memoria de los otros 
y seguimos caminando de ida y de vuelta 
con las manos repletas de frutos 
y regresamos al hambre del olvido 
una y otra vez. 
Nuestra tierra es prisionera 
de fierros y murallas 
que aplastan nuestros sueños 
bajo la disculpa de la prosperidad 
pero hoy es demasiado tarde para lamentos, 
las manos nacen con coraje y vuelven a nacer 
aunque se destrocen en la resistencia, 
nos entregamos por la tierra y los ríos 
y seguimos caminando por sus costras sangrantes. 
No, no seremos invisibles en el testamento de la historia, 
porque somos los recipientes de la vida 
feroces guardianes del espíritu de la tierra 
aun cuando han bloqueado los caminos 
mis pies, tus pies, nuestros pies comienzan 
donde comienza la tierra 
inche choyün mapu mew, 
Iñchiñ may ta mapu ngeiñ, 
yo soy un brote de la tierra 
¡Somos de la tierra! 




Despedida 

Calles vacías húmedas de llanto, 
muecas de los antes husmean 
sin aromas, sin color, sin alma 
¡Sombras, siempre sombras! 
Me acompañan en este recorrido de años 
vuelcan y me revuelcan en las púas 
de las rosas que otros pueden oler. 
Y me deshojo en este frío tan ardiente 
que estruja la sangre. 
Abrazo al único árbol 
que está en la única plaza 
que queda en mi noche, 
aferrándome a su última esperanza. 
La tala viene. 
Velorio 

Y es la sombra de tu sombra 
la que aún me abriga 
como el sudario del crucificado, 
que atesora la agonía y la muerte, 
tu olvido ofició mi vida por última vez. 
Cerraran mis ojos 
para no dar luz a lo oscuro que se anida al otro lado, 
lentamente recogiéndome el pelo 
con el pudor que se le tiene a la muerte 
recostarán mi cabeza sobre pétalos. 
Llamarán a la puerta, 
los recuerdos alborotados 
correrán a abrir 
y llegarás tú, 
tú, 
vestido de antes, 
de ayer, 
cubierto de mí. 




Agonía 

La vida se va lentamente 
hacinadas están las sombras 
deambulan por horas rasguñando, 
sangro y me duelo. 
Sangro además la herida de otros, 
de esos que surcan la cuidad 
sorteando el aire por un mendrugo de aire. 
Lloro el llanto de los otros 
a quienes ya no les quedan lágrimas ni para el ahorro, 
Y pasan los días y lo que resta de este día, 
se acaba nuevamente. 




ENCIERRO II 

Llueve, 
hoy todo es lodo, 
las sombras intentan atravesar las canteras resbalosas 
caen y vuelven a caer, 
rasguñan los ventanales. 
Me escondo en la penumbra de mi reclusión 
vagando por los pasillos de la memoria 
tejo las horas, 
mientras las manos se me deshacen de tanto esperar 
tengo el alma rota, 
las sombras atraviesan la realidad 
me apresan, 
hoy todo es lodo, me caigo 
no me puedo levantar. 









Pandemia: Encierro I 

Sin cesar caminé entre rejas y muros, 
por pasillos eternos, ecos mudos, sin salidas. 
Sigilosa tras los barrotes la muerte me vigiló 
almaceno llantos, sudores, risas 
y hasta recuerdo un puñado sueños 
escaparon al abrir mis manos. 
al cruzar la última reja. 
En la cárcel, 
la soledad es una noche más larga e incisiva 
la humedad arranca a los más débiles 
mientras en la celda el poco aire que entra, 
se confunde con la locura. 
Hoy son mis horas las escurren por las paredes 
abro los ojos para no soñar con las flores, 
la negrura perezosa 
va tiñendo lo que queda del día. 
Afuera, 
la lluvia quejumbrosa 
quiebra este silencio de despedida. 
me desmorono. 
Va cayendo otra noche más, 
las sombras se trenzan en la penumbra 
¡asuntándome! 
Tras las rejas, éstas rejas 
la soledad es una noche más larga e incisiva 
mientras el poco aire, se confunde con la locura. 
tras el espejo la muerte se asoma. 



Encierro III 

Se detienen las horas, en cada una de mis cicatrices 
a la intemperie, 
sufro, 
necesito estar a solas conmigo, 
con mi desnudez 
apilar las soledades, culpas 
y mirar el comparecer de los recuerdos 
que cuajados se quedaron desde ese día. 
Y llorar el silencio, morder la apatía 
dando vueltas como una loca 
quebrar el espejo que me espía burlón 
hacerlo trizas con las manos, 
sentir el calor como corre por mis muñecas 
y lavar con mi sangre los 7 años de mala suerte 
y reir, reir, reir 
Pero este dolor se dilata, 
corre la sangre por las avenidas de la jornada 
las paredes se me vienen encima 
¡Ahogándome! 
pongo un puñado de frustraciones en el florero, 
ellas miran desde lejos la libertad, 
también están presas. 
Pasan los días, 
mi paso está cansado, 
mi mano ya enclenque es 
caigo, 
entre los barrotes del tiempo. 










Wariache 

Y crecimos en el lado oscuro del silencio 
dando vueltas y vueltas sin parar 
¡Nadie nos devolvió los cuerpos! 
menos la sonrisa. 
Y sigue pasando la vida 
con los que aún resistimos, 
en el camino todos corren a tientas 
pero la sed se apodera de las gargantas 
por fin nos volvemos a mirar. 
¡Pero nadie nos devuelve los cuerpos, ni la sonrisa! 
hasta el llanto se ha extinguido 
en la siniestra oscuridad del silencio 
el dolor nos alcanza, retumba, 
tragándonos de un solo mordisco. 
Y seguimos dando vueltas 
y vueltas y vueltas 
con las manos despasadas de tanto escalar 
mientras los muros crecen y crecen y crecen y crecen 
nuestros brazos se van acortando, 
en el fastidio y la rabia. 
Nuestro ayer se esfuma 
¡Y nadie nos devuelve los cuerpos 
ni la sangre, ni la sonrisa! 
Afuera la sombra no nos cubre, 
el sol se desquita 
nuestras espaldas sangran de otra vez más. OTRA VEZ MÁS 
en este transito forzoso. 
Dicen que hay algunos se han ido 
en las nubes, en los sueños, se han ido 
siguen errantes, con los ojos abiertos, pero se han ido 
y las murallas nos asfixian 
el miedo despierta 
¡Y nadie nos devuelve los cuerpos, ni la sangre! 
y allá en el sur, en el walmapu 
nada cambia, 
cae y cae nuestra gente. 




CHOÑONWE 

Mollfüñ ñi zuam kom 
Zomochegetun chi mollfüñ 
Paraway, nampiaw 
Mañke üñüm reke ñi femyawün 
Külle güman kakege mew. 
¡Ütxüfzugulgen may! 
Genon mew chi zugu 
Kiñe weñen rayen reke 
Wenu mapuy ñi kuñifallgen 
Ka faney ñi lipag ñi yeniel. 
Ñi günekageal zuamgefun. 
Weñeka azgeal, kamañgeal 
Leliniegefun 
Kisu ñi witan mew 
Re ñi rupayal. 
Re ñi famnakümniegeal! 
Ellkañmagen kom ñi chumgeafel 
Rupalechi antü mew 
Ka külechi antü 
Zoy ñi kutxankageal 
Ñi zuamgenoal. 
Müley tachi famgechi pipigelu (jueces) 
Feleay ñi mogen tati 
Wezachegeay, wezamogengeay 
Pipiyegen may. 
Lan wele 
Apümi reke ñi güküf 
Fey rupachi püllü mew 
Elgenwüla mogen mew. 
Relmuy ñi tukuluwün 
Peloy tañi ge 
Ñi kalül mew fey miyawi 
Make egu foye 
Antü egu küyen 
Elelenew ñi müleam 
Fey may püntxeyün ñi lonko 
Kom ñi txariwe 
Kimün may ñi 
Afkenon lan mew 
Müleyüm ga kiñe CHOÑONWE 
Rüf pelon mew ga ñi elgen.
NACIMIENTO/CHOÑONWE 

Motivos hechos sangre 
y sangre hecha mujer, 
deshijada, forastera 
como cóndor en vuelo ajeno 
o lágrima llorada por otros ojos. 
¡Me llamaron culpable! 
sin sentencia, ni juicio. 
La flor del pecado, 
que huérfana del cielo, 
arrastró alas sin holgura. 
Me quisieron sometida 
Llamándome inquilina, impostora, 
pasajera de mis propios latidos. 
¡Censura más condena! 
apresaron mis sueños, 
el ayer, el mañana 
en el peor dolor, 
la indiferencia. 
Jueces implacables 
mi destino trazaron 
y el vicio de la vida, 
me cargaron de equipaje. 
Indicios de muerte 
desgastaron mi puerta 
y atravesando el espíritu 
me dieron por fin la vida. 
Y me vestí de arcoíris 
y mis ojos vieron 
y me anduvo por adentro 
el canelo y el maqui, 
el sol y luna me hicieron su posada 
y echando afuera las sombras 
me solté el cabello, 
la amarra, la rienda 
y supe que ninguna muerte es eterna 
para quien ha nacido de la luz. 










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