Poesía

Lunes, 8 de Agosto de 2011

Soles de ceniza, escupitajos,
la soledad del cuarto,
la orfandad entre mis manos.
La oreja encarnada a la sangre
una canasta de huesos.
Soy
la loba en su madriguera de odio
un grano de arena
en esta playa amarga
Un sepulcro sin flores
Ni deudos.

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¿A quién se le habrá ocurrido
lo de la entrepierna?
Los niños asilados al seno,
el cuento
de un río rojo que te nace y te muere.
¿Quién me hizo milagro?
¿A quién le adeudo la infancia de muñecas,
los tejidos?
¿A quién la falda húmeda,
la boca y el escote?
¿Quién me hizo varona?
Más celosa que la luna.

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